Emotiva despedida a académica fundadora del Instituto de Música

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isabel tobarLa pianista y profesora Isabel Tobar  fue homenajeada por sus pares, estudiantes y ex alumnos

Con una hermosa y emotiva ceremonia, la comunidad del Instituto de Música (IMUS) de la PUCV homenajeó la trayectoria sin parangón de la pianista Isabel Tobar Hernández. La profesora fue despedida por sus pares, alumnos y discípulos, tras trabajar durante más de cuatro décadas formando a las nuevas generaciones de músicos porteños, entre ellos la mayoría de los actuales académicos.

Literalmente, Isabel Tobar estuvo desde el primer día en el instituto, ya que fue una de las maestras llamadas a fundar y formar, desde sus cimientos, este proyecto que vio la vida un 3 de junio de 1971, trabajando activamente hasta el 2011, pese a haberse jubilado hace varios años.

Durante la ceremonia, Enrique Reyes, actual director del IMUS, sólo tuvo palabras de agradecimiento para la académica, calificándola como un “ejemplo de disciplina y amor por la música”, confesándose emocionado y con sentimientos encontrados por despedir a una profesora con tan larga trayectoria, de la que incluso fue su alumno.

Como buenos músicos, varios profesores le dedicaron algunas obras a la homenajeada. Primero fue el turno de la cantante Loreto Pizarro y el pianista Michael Landau; luego Esteban Espinoza interpretó dos obras del folclore latinoamericano en guitarra; María Angélica Rueda y Patricia Escobar interpretaron dos obras en piano a cuatro manos; y el propio Enrique Reyes hizo una “travesura musical” en el piano. Finalmente, la pianista María Angélica Belaustegui tocó una emocionante pieza en honor a la maestra.

Aprovechando esta ocasión especial, donde casi toda la comunidad del IMUS estaba reunida en la Sala “Margot Loyola”, el doctor Carlos Miró encabezó un saludo “caporal” –cantado- anunciando la acreditación por 7 años del programa de Licenciatura en Ciencias y Artes Musicales. Isabel es un ejemplo de excelencia, de rigor durante toda su vida, por eso hacer este anuncio de la acreditación en su despedida tiene sentido, ya que es un proceso acucioso donde se revisan todos los elementos de la carrera, por lo que esta acreditación también se le debe a profesores tan excelentes como Isabel, destacó.

Por supuesto, Isabel Tobar dijo sentirse agradecida de todos los gestos de cariño y haberse emocionada con cada palabra y nota musical interpretada en su honor. De sus comienzos, recordó que empecé en la Escuela de Educación Física en el año 67, cuando coincidió con una nueva universidad, con una renovación y desde ahí participe en la formación del instituto.

¿Cómo partió?, ¿fue una inquietud personal?

Antes de entrar a la escuela actuaba como organista del coro antiguo de la Universidad Católica de Valparaíso y ahí me llamaron para la creación como profesora de piano y lectura musical. Jubilé hace varios años y después me siguieron contratando hasta el 2011. Tengo el privilegió de haber estado muchos años después de jubilar.

En estas cuatro décadas ¿cómo ha visto crecer y cambiar al IMUS?

Me siento privilegiada de haber formado parte de esta familia, porque he visto los logros en el conservatorio y en las diferentes carreras.

Mirando a los jóvenes de ahora y ayer ¿en qué se parecen y en qué se diferencian los músicos que se están formando?

Yo diría que si bien es cierto siempre ha existido interés de los jóvenes en la música, hubo una época en que elegían varias carreras y a veces estaba en cuarto o quinto lugar la música. Hoy en día el que quiere seguir la música se la juega por optar a la carrera y por eso ha habido un avance increíble. El que realmente quiera seguir esta carrera se la juega toda, sino se queda un poco en el camino.

¿Son más decididos y apasionados hoy?

Yo diría que sí, especialmente en la composición, le ponen mucha pasión

El director señaló hoy que usted deja la docencia pero no de hacer música ¿cuáles son sus planes?

Es una pregunta que hace poco también me la hicieron. Creo que cuando uno tiene la oportunidad y la motivación siempre va a estar haciendo música, mientras su estado físico y de salud lo permita, pero algo concreto no tengo. Siempre estoy abierta a hacer lectura de cámara aquí en la escuela o lo que sea.

¿Recuerda alguna anécdota en particular de su paso por el instituto?

Son tantas las anécdotas y de distintas cosas, algunas medias humorísticas también y otras no sé como calificarlas, porque se producen en el momento que uno no las espera, pero la mayoría son muy hermosas. Como en una oportunidad, que vino un mandeolonista brasileño y yo lo acompañé en una obra de Vivaldi. El órgano era sólo como acompañamiento, pero en realidad fue un ‘diálogo’ con él y con la mandolina. Como resultado, en el concierto yo salí tocando con él, salté del anonimato al estrellato

¿Cuáles son sus sentimientos frente al homenaje que le organizó hoy el instituto?

Estoy muy agradecida, muy contenta y he pasado un rato muy agradable, al mismo tiempo de mucha alegría porque ese es mi temperamento. Pienso no sólo en la parte académica, sino que el ser humano también tiene que tener sus ratos de distensión, de humor, porque sino la vida no se traga.