IMUS: donde todas las músicas tienen cabida

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imus publi introEl Instituto de Música (IMUS) de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUCV), cumple 46 años este 3 de junio. Es un joven cuarentón pujante, lleno de ideas, pero ya no tan inexperimentado.

Atrás quedaron los ochenta, en que la institución necesitaba de algún profesor externo que viajara a desempeñar materias que su profesorado no podía ofrecer. Hoy en día su claustro de profesores está compuesto por académicos con postgrados de maestría y doctorado, y que ejercen el oficio de la docencia universitaria con dedicación plena. Más aún, son profesionales que viven en la región y su compromiso con la universidad es tan profundo, tan radical, como el mismo hecho de optar por la Región de Valparaíso como una opción de vida.

Hay conceptos fundacionales que no han cambiado, el concepto del músico-educador, por ejemplo, permanece y constituye al IMUS. Un buen músico puede tener grados de excelencia, eso es una mezcla de talento y disciplina, pero formar a un músico que sepa enseñar su excelencia, desde sus propias capacidades, es algo diferente. Nada más difícil que enseñar un arte, una aspiración, y una vocación, que distingue al IMUS. Esto es así, tal vez, porque la mayoría de sus académicos ejercieron la capacidad de aprender y enseñar al mismo tiempo, desde el inicio de sus particulares vocaciones, desde aquel "pre-instituto" de 1969, en que se dictaron los primeros cursos universitarios de pedagogía musical, destinados a la formación de profesores para el trabajo de aula en todo el país.

felix pulsarDesde ese comienzo, un paso fundacional surgido por la necesidad de capacitar personas para el indescifrable oficio de enseñar un arte, hasta el día de hoy, una escuela con áreas autónomas de pedagogía musical, composición, interpretación y musicología, con sus programas de estudio acreditados en su totalidad, con salas equipadas para ejercer la docencia multimedial, con un coro y una orquesta de cámara oficiales, con una temporada de música de arte (ofrecida gratuitamente a la comunidad), con un festival de música contemporánea de trece versiones ininterrumpidas hasta la fecha (también ofrecida gratuitamente a la comunidad), con vínculos internacionales operando de modo efectivo, ha pasado una vida entera de crecimiento. La metáfora del Instituto de Música como un adulto joven de 46 años, totalmente posesionado de sus capacidades y bien preparado para enfrentar la vida, no es gratuita. El crecimiento de la institución tiene directa relación con el crecimiento de las personas que trabajan allí. Después de todo, una institución no es más que las personas que la componen, si las personas no crecen, no crece la institución. El crecimiento de estos años es el resultado de la proactividad de las personas que enseñan ahí, y de haber contado con la sincronía espiritual de las autoridades de la universidad, de que la música debe poseer un rango universitario. Algo no menor.

Todas las músicas caben en el IMUS. La Orquesta Andina –ganadora del Premio Pulsar 2017 en la categoría Música de Raíz-, dependiente del instituto, valoriza la tradición musical precolombina del área altiplánica, el folclore es justipreciado por derecho propio, continuando la tradición de Margot Loyola y Osvaldo Cádiz que ejercieron la docencia y sus ideales con ella, largos años en el instituto, el jazz, la música colonial, la música contemporánea, la música clásico-romántica de Europa, la investigación etnomusicológica, que valoriza el estudio de las músicas de los pueblos originarios, todas estas músicas tienen cabida en este instituto de música. El respeto hacia las otras músicas es el respeto hacia el Otro, hacia aquellos que son distintos a nosotros, que a veces no podemos ver, pero que también vive en nosotros.

El surgimiento del Magister en Ciencias y Artes Musicales

Ya con los cimientos echados, ya con la escuela de pregrado consolidada y operando sólidamente, se podía emprender el siguiente paso, construir el techo, levantar la escuela de postgrado. Dentro de muy poco, el IMUS de la PUCV comenzará a ofrecer su programa de Magister en Ciencias y Artes Musicales, especialmente enfocado en las líneas de la composición y la investigación musical (musicología), para abrir a poco andar, las líneas de especialización de postgrado en pedagogía y en interpretación. Esto es un logro importante, un postgrado es la fachada más visible de toda institución, porque se abre incluso a postulantes del extranjero, y también es el reflejo de su crecimiento humano. Los cursos y los objetivos de este magister valorizan especialmente a las músicas latinoamericanas de cualquier género, así como a aquellas músicas nacidas a fines del siglo XX, conocidas como géneros transdiciplinarios. Modernidad y tradición se conjugan en este postgrado, único en su matriz porteña, el que, a poco andar, dará paso al Doctorado en Ciencias y Artes Musicales de la PUCV, porque todo nacimiento conlleva el inevitable proceso del crecimiento, algo tan natural como la vida humana.

Una institución musical surgida en un puerto

La condición geográfica de puerto en el que está inserto el IMUS, lo hizo nacer hace 46 años con un sentido natural de respeto y tolerancia hacia la diversidad, por la natural circulación de culturas y de ideas que todo puerto conlleva. Este rasgo caracteriza su oferta académica. Debe ser por eso que el instituto recibe cada año, a un corpus de estudiantes venidos de todas partes de Chile. No es casual que las carreras que el IMUS imparte, estén colmadas de estudiantes que representan la geografía de Chile entera. Es el sello del IMUS, todo estudiante que llega aquí se encontrará con el Chile que a menudo no ve, pero que existe y lo constituye.

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Dr. Rafael Díaz S.
Etnomusicólogo. Instituto de Música PUCV.

(publicado en el diario La Segunda, edición del viernes 2 de junio de 2017)